La Cuenca del Golfo San Jorge, ubicada entre las provincias de Chubut y Santa Cruz, en el sur de Argentina, fue durante más de un siglo el corazón histórico de la producción petrolera convencional del país. Su epicentro urbano la ciudad de Comodoro Rivadavia, se consolidó como enclave industrial y social bajo un modelo de desarrollo fuertemente dependiente de la actividad hidrocarburífera.

Hoy, esa región atraviesa un proceso de contracción económica y social que se explica, en buena medida por la migración del capital y de las inversiones hacia la Cuenca Neuquina, donde se concentran los recursos no convencionales de Vaca Muerta. Aunque este desplazamiento suele atribuirse al cambio tecnológico de la industria y a los desafíos de la transición energética, esas razones no alcanzan para comprender plenamente el fenómeno.

La decisión de YPF S.A. de retirarse abruptamente de la Cuenca del Golfo San Jorge debe interpretarse dentro del marco conceptual de las expectativas racionales que orientaron su estrategia corporativa. Este enfoque, útil en el plano teórico, tiende sin embargo a simplificar realidades complejas cuando se aplica a decisiones concretas, generando efectos no previstos y a menudo más graves que los problemas que buscaba resolver.

El Plan 4×4 de la compañía, lanzado en 2023, fijó como meta cuadruplicar el valor de YPF en cuatro años, focalizando la inversión en recursos no convencionales y en la expansión exportadora. Esa redefinición implicó abandonar gradualmente los activos convencionales, incluyendo los yacimientos de la Cuenca del Golfo San Jorge. Pero el diseño del plan omitió ponderar adecuadamente las variables históricas y sociales de su operación en la Patagonia.

No se consideró, por ejemplo, que la producción convencional aún representaba cerca del 40 % de la producción nacional de crudo, ni el rol esencial que desempeñaba en el abastecimiento energético del país. Tampoco se evaluaron las consecuencias sociales y territoriales para las comunidades dependientes de esa economía. En suma, se incurrió en un costoso reduccionismo.

Este proceso fue facilitado, además, por la complacencia de dirigencias locales cooptadas o directamente compradas para evitar cualquier resistencia que interfiriera con los objetivos de la empresa. Comprender cómo y por qué esto ocurre exige ir más allá de la interpretación superficial que lo presenta como un mero “cambio externo” impuesto a la región.

Desde su origen, hace más de cien años, la explotación petrolera en el Golfo San Jorge se estructuró sobre una matriz corporativa en la que el Estado, y no el mercado fue el principal asignador de recursos. Con el tiempo  esa estructura se transformó en un objeto de captura de rentas, Grupos políticos locales intercambiaron apoyo electoral por prebendas distorsionando precios, salarios y la productividad de a actividad. Esta degradación progresiva terminó siendo una de las justificaciones empleadas para el repliegue de YPF S.A..

Sin embargo, el problema de fondo no radica en la finitud de los recursos, sino en la persistencia de un sistema político y económico rentista más orientado a la captura de rentas estatales que al desarrollo de mercados dinámicos asociados a la producción. Esta condición sigue vigente tras la retirada de la empresa.

Los verdaderos desafíos para el futuro de la región residen, entonces, en reconstruir un entorno productivo capaz de incorporar tecnología, racionalizar la carga fiscal y restablecer una gobernanza sectorial convergente. Para ello es necesario superar la lógica de la inmediatez, promover el mérito en la gestión estatal y alinear las decisiones públicas con los procesos reales de mercado.

Nada de esto será posible sin una sociedad civil activa, capaz de sostener una representación social genuina y de controlar a elencos políticos con incentivos predominantemente cortoplacistas. En un contexto de desmovilización y de partidos reducidos a vehículos de ambiciones personales, estos son los desafíos estructurales que deben afrontarse para impulsar transformaciones realistas y sostenibles en la economía de la Patagonia Central.

Jorge Sánchez

Jorge Sánchez es Consultor Asociado en Claves ICSA Master of Business Administration por Broward International University, Diplomado en Políticas Públicas por UNPSJB, en Economía Austríaca por ESEADE, en Negocios Internacionales por UNLZ y en Innovación Abierta por UTN. Las imágenes fueron cedidas por los autores.

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