La inteligencia artificial reabrió uno de los temores más antiguos asociados al progreso tecnológico: que las máquinas terminen haciendo innecesario el trabajo humano.
Pero la historia plantea una paradoja.
Durante más de un siglo, tractores, electricidad, automatización, computadoras, robots industriales, software e Internet eliminaron tareas y transformaron industrias completas. Algunos oficios desaparecieron. Sin embargo, el desempleo tecnológico masivo y permanente tantas veces anunciado no se convirtió en el destino de nuestras sociedades.
Una investigación de William Skoglund, Jakob Molinder y Kerstin Enflo reconstruyó 140 años de estructura ocupacional en Suecia y comparó parte de sus resultados con Estados Unidos. Su trabajo muestra una diferencia fundamental para pensar la inteligencia artificial: las tareas pueden cambiar o desaparecer sin que necesariamente desaparezca la ocupación que las contiene.
Pero existe una cuestión todavía más interesante.
Los autores distinguen entre dos formas de creación de trabajo. Una, asociada a Schumpeter, surge directamente de las nuevas tecnologías: nuevas industrias y nuevas ocupaciones. La otra remite a Adam Smith: cuando aumenta la productividad, crecen los mercados y una división del trabajo cada vez más profunda permite nuevas especializaciones.
La evidencia histórica concede una importancia particular a este segundo mecanismo.
En este episodio de Radio Antorchas recorremos la transformación del trabajo desde fines del siglo XIX hasta la inteligencia artificial, analizamos la diferencia entre tareas, puestos y ocupaciones y preguntamos qué condiciones permiten que el aumento de productividad termine generando nuevas oportunidades.
La historia, sin embargo, no garantiza el futuro.
La IA puede automatizar tareas cognitivas, difundirse con enorme velocidad y afectar simultáneamente actividades muy diferentes. Por eso la pregunta permanece abierta:
¿Estamos ante una nueva etapa de un proceso que lleva siglos transformando el trabajo o frente a una tecnología capaz de cambiar las reglas del juego?
Adam Smith, Schumpeter, Hayek y 140 años de historia económica nos ayudan a formular mejor la pregunta.
Porque quizá el gran interrogante no sea qué trabajos puede destruir la inteligencia artificial, sino qué nuevas formas de división del trabajo podremos descubrir después de ella.