Durante décadas nos acostumbramos a interpretar la política sobre un eje aparentemente sencillo: izquierda contra derecha. Pero existe otro eje que puede resultar todavía más importante para comprender algunas de las disputas políticas actuales: liberalismo contra estatismo.
La izquierda y la nueva derecha no son lo mismo. Sus diagnósticos, valores y proyectos de sociedad pueden ser profundamente diferentes. Sin embargo, ambas pueden coincidir en algo fundamental: la disposición a utilizar el poder del Estado para producir la sociedad que consideran deseable.
La izquierda puede hacerlo en nombre de la igualdad, la redistribución, los derechos sociales o la corrección de poderes privados. La nueva derecha puede hacerlo en nombre de la nación, la familia, la industria, la tradición, la religión o la comunidad.
A partir del reciente debate entre J. D. Vance y el economista liberal Ryan Bourne, este episodio analiza las críticas que recibe actualmente el liberalismo desde ambos lados, el crecimiento del nacional-conservadurismo y el postliberalismo y una enseñanza central de Alberto Mansueti: ser contrario a la izquierda no significa necesariamente ser liberal.
Adam Smith, Tocqueville, Hayek y Elinor Ostrom también nos ayudan a desmontar otra caricatura: el liberalismo no propone una sociedad de individuos aislados y sin valores. Familia, asociaciones, iglesias, clubes, comunidades y sociedad civil pueden ser fundamentales precisamente porque existe una alternativa entre el individuo solo y el Estado omnipresente.
La cuestión decisiva no es si una sociedad necesita valores. La cuestión es quién puede imponerlos mediante la coerción política.
Y de allí surge la pregunta que atraviesa todo el episodio:
¿De qué sirve sacar a la izquierda del Estado si la derecha se queda con su Estado?