Si las tendencias actuales se mantienen, Comodoro Rivadavia y la provincia de Chubut llegarán al próximo año electoral en una situación económica claramente más debilitada. La actividad productiva continúa en retroceso, afectando las finanzas provinciales y agravando las dificultades de los municipios, dentro de un proceso de contracción que lleva varios años. Frente a este escenario, es previsible que las campañas electorales vuelvan a ofrecer discursos generales, poco conectados con las transformaciones económicas reales que atraviesa la región patagónica.

El origen de este problema se encuentra, en parte, en la débil representación social del sistema político local. La participación ciudadana en los partidos es escasa y el debate interno casi inexistente. Esto deja la elección de candidatos en manos de pequeños grupos de conducción, que actúan como electores de facto y combinan su poder con las aspiraciones personales de quienes utilizan las estructuras partidarias como vehículos para proyectos individuales.

El resultado es una oferta política construida sobre propuestas superficiales, que reflejan más los intereses de grupos reducidos que las necesidades de la población en su rol de trabajadores, consumidores, empresarios y contribuyentes. A esto se suma una característica del sistema electoral argentino: la falta de obligación de completar los mandatos antes de presentarse a nuevos cargos, lo que refuerza una dinámica corporativa alejada de las prioridades públicas.

Durante décadas, Comodoro Rivadavia creció apoyándose en la explotación de recursos naturales, especialmente hidrocarburos. Ese patrón de desarrollo aseguró empleo, consumo y actividad económica, y permitió que la política funcionara sin grandes debates estratégicos sobre el futuro regional. Pero ese modelo se está agotando rápidamente. No por falta de recursos ni por un shock tecnológico puntual, sino porque la región enfrenta la necesidad de reorganizar su estructura productiva en un contexto nacional e internacional muy diferente.

Lo que hace falta ahora es una dirigencia capaz de comprender la historia económica de la ciudad, la transición que atraviesa y las oportunidades que podrían definirse para las próximas décadas. Y, en igual medida, se necesita una sociedad civil activa que impulse debates, formule propuestas y exija que las plataformas electorales reflejen una visión realista y compartida del desarrollo futuro.

El desafío central para la región en el próximo año será organizar una conversación pública seria y orientada al futuro. Mantener la actividad económica y el empleo, recrear fuentes de financiamiento para las empresas locales, y cerrar la brecha entre la capacidad científica disponible y las necesidades tecnológicas de la producción. Estos son los ejes estratégicos que deberían orientar las decisiones colectivas. El rumbo que adopte Comodoro Rivadavia —y con ella, una parte clave de la Patagonia productiva— dependerá de que estos temas formen parte de las propuestas electorales de 2027 y, sobre todo, de que se traduzcan en políticas públicas sostenidas. Solo una sociedad movilizada podrá conducir a la región fuera de su trayectoria de estancamiento y hacia un nuevo ciclo de desarrollo.

Jorge Sánchez

Consultor Asociado en Claves ICSA. Master of Business Administration por Broward International University. Las imágenes son creaciones del artista comodorense Mauro Esains.

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