No existe ninguna duda de que la política y la economía de un país están siempre totalmente ligadas. El caso de la Argentina es paradigmático: un territorio con muchas posibilidades de desarrollo por sus riquezas naturales, de ser una gran potencia, ha tenido casi constantemente problemas económicos en los últimos casi cien años. Y esos problemas sin duda se relacionan con la política, o más bien, con los problemas de su política y los interminables y estériles enfrentamientos entre sus actores.
Una nueva prueba de ello está ocurriendo por estos días: el país está teniendo enormes posibilidades de producir un mineral siempre requerido por la demanda mundial y mucho más en la actualidad: el cobre, que durante mucho tiempo pareció que casi no había en el país mientras uno se preguntaba ¿por qué hay tanto del otro lado de la cordillera, en Chile, y no lo hay por lo menos en esa abundancia, de este lado, en la Argentina?
Por estos días una consultora internacional puso en duda las excelentes perspectivas que hay ahora sobre la explotación del cobre con resultados muy satisfactorios para dentro de unos pocos años en la Argentina, debido a la situación política actual.
La política y la economía son las dos caras de una misma moneda. No hay país que esté económicamente bien si la política está mal. Y a la inversa, la buena situación política incide para bien en la economía.
Carlos Canta Yoy
prof. de Ética
